CADENAS FAMILIARES

Por Bárbara González

Para poder expresar nuestro máximo potencial, desplegando nuestras alas y talentos internos es necesario emanciparnos emocionalmente de nuestro entorno familiar. El inconsciente colectivo familiar está lleno de creencias que nos impregnan de generación en generación, que nos hacen vivir de una determinada manera, respondiendo a una serie de costumbres y lazos invisibles que nos mantienen atados y no nos permiten expresar todo el potencial que cada uno de nosotros alberga en su interior, es decir, alcanzar nuestra mejor versión.

Ser la mejor versión de uno mismo, desplegando todos nuestros talentos y nuestra esencia pasa por liberarnos de la influencia psicológica de nuestros padres.

Así pues, con su mejor intención y porque realmente no han sabido hacerlo de otra forma los padres están dispuestos a dar la vida por sus hijos, menos dejarles ser ellos mismos.

La verdad es que inconscientemente seguimos buscando la aprobación de papá y mamá, éste es un estado de dependencia que nos impide emanciparnos emocionalmente. De esta forma la relación que mantenemos inconscientemente con nuestros padres condiciona inevitablemente la relación que tenemos con la sociedad y con la vida en general. Esto marcará nuestras relaciones y definirá nuestra forma de estar en el mundo. Y mientras no alumbremos esta parte inconsciente y le demos conciencia, entendiendo como estos hilos invisibles, manejan nuestra vida y nuestro comportamiento seguiremos funcionando de forma inconsciente y en automático.

Por esto es tan importante hacerse consciente de los patrones de comportamiento y circunstancias que repetimos en nuestra vida una y otra vez de forma tan automática. Es necesario pararse y mirar hacia adentro y hacerse consciente de que patrones, creencias, miedos instaurados, y programas estoy repitiendo del inconsciente familiar y no me sirven.

Estamos unidos con lazos invisibles a nuestro clan, desde que somos concebidos, y con nuestro nacimiento se unen líneas familiares de nuestro padre y de nuestra madre trayendo mucha información de ellos a nuestras vidas.

“El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”

Jean Jacques Rousseau

El árbol genealógico es al mismo tiempo nuestra trampa y nuestro tesoro. Trampa que nos lleva a menudo a traicionarnos a nosotros mismos, por querer contentar, agradar y recibir afecto del padre y de la madre y por quedarnos apegados a estos contratos inconscientes. Y, por otro lado, tesoro que nos da la oportunidad de hacer conscientes todos aquellos programas que cargamos sobre nuestros hombros y que no nos dejan expandirnos ni desarrollarnos en nuestro máximo potencial y en nuestra más pura esencia.
Debido a todo esto, muchas personas nos limitamos a seguir el camino por el que se nos ha dicho que hemos de transitar siendo y haciendo aquello que el entorno donde nacimos y nos educaron esperan que seamos y hagamos, olvidándonos por completo de nosotros mismos y de lo que realmente quiere y anhela nuestro corazón, en definitiva, olvidándonos de nuestra completa felicidad. Así nos terminamos convirtiendo en una imitación de quienes verdaderamente somos.

¡Atrévete a ser lo que realmente eres!

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