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EL MIEDO AL COMPROMISO: REACCIÓN EMOCIONAL

Por Bárbara González 

Enfrenta tus miedos

Yo, personalmente, estuve huyendo durante muchos años de las relaciones. Sin saber por qué lo hacía, cada vez que entablaba una relación estable, me las arreglaba de mil y una formas para terminar huyendo.  Mi gente más cercana me llamaba novia a la fuga y esto me hacía sentirme un bicho raro. Me preguntaba: ¿por qué todo el mundo acomoda sus relaciones de pareja y yo siempre huyo?

Durante años, inconscientemente, siempre me sucedió lo mismo hasta que tomé la firme decisión de estar sin pareja durante un largo periodo de tiempo para conocerme, para indagar en mi interior y saber así de qué estaba huyendo. Objetivo cumplido: entre muchas otras interioridades, he descubierto que huimos del compromiso. Te lo explico.

Cuando hablamos del miedo al compromiso hablamos también del temor al cambio. La raza humana se mueve mejor en la calma, en la paz emocional. Somos conservadores por naturaleza, navegamos en la rutina, en una serie de costumbres, y a menudo naufragamos ante lo desconocido, en un intento frustrado por huir de nuestros miedos.

Gestionar las emociones

Muchos factores redundan en esa huida: baja autoestima, desconfianza. Hablamos de emociones, sensaciones que, mal gestionadas, nos hacen buscar una válvula de escape. Lo que sucede es que esto no dará sus frutos, ya que para poder deshacernos de nuestros temores primero tenemos que enfrentarnos a ellos. En ese temor al compromiso se hallan mecanismos básicos del miedo y la evitación emocional., pero ¿cómo podemos deshacernos de ellos?

Muy sencillo: reconoce que están en ti, acepta que conviven contigo porque son inherentes a la condición humana y, por último, pero no por ello menos importante, indaga dentro de ti. Inicia un camino de autoconocimiento para que seas tú y no tus miedos y traumas los que respondan por ti ante la vida. Para ello, ve más allá de lo meramente superficial. Hazte preguntas y respóndete; en definitiva, conócete.

¿A quién vas a conocer afuera si no te conoces ni a ti? Empieza por dentro y luego ve hacia afuera. No empieces la casa por el tejado porque se desplomará. Para afrontar una relación de pareja debes tener el control, despejar primero las dudas. Esto es muy importante y no sólo en tu circunstancia amorosa actual. Piensa que las rupturas impulsivas pueden aliviarte a corto plazo pero existe el peligro de convertirse en un mecanismo automático que jamás te permita entregarte.

“Sin duda, intentar comprender qué es el amor resulta una de las mejores y más arriesgadas formas de bucear en las profundidades del hombre (y de la mujer). Quedamos definidos por el amor y por lo que amamos.”

(Martín López-Andrade, L.)

Libérate de tus cadenas

Hacerse consciente del miedo significa ser libre, es liberarse de esas cadenas que tiran de ti en las situaciones en las que tu subconsciente interpreta que va a haber sufrimiento. Como forma de protección, ese lado maquinal enciende todas las alarmas para que surja el miedo y poder escapar así de ese sufrimiento que nos puede traer una situación o una persona desconocida.

Lo que sucede con este mecanismo inconsciente es que tú nunca eres libre de elegir, ya que lo hace por ti tu subconsciente, tu miedo. Eres esclavo, no tienes libertad de elección. Ante esa nueva circunstancia o esa persona que aparece en tu vida y te saca de tu zona de confort, surge el miedo e impone uno de sus mecanismos preferidos: LA HUIDA.

No, eso se terminó. Ahora has descubierto tus temores, tus fragilidades y estás preparado. Has descartado que tengas miedo a estar solo, te has convencido de compartir con esa persona tus desequilibrios emocionales. En definitiva, ahora te conoces a ti mismo porque buscaste dentro para entregarte fuera. Ya no te escondes y estás dispuesto a sentir, a sentir de verdad.

“Siente, porque si hay amor no hay miedo.  Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente.”